Entre 1846 y 1848, las tropas de los Estados Unidos de América (EUA) invadieron México, llegando hasta la capital del país. Con fines anexionistas, la avanzada bélica se encontró en distintos momentos con acciones de resistencia verdaderamente valientes y tenaces, entre las cuales destacaron los hostigamientos constantes de las guerrillas nacionales que se organizaron por todo el territorio y batallas como las de Padierna y Churubusco, donde los mexicanos mostraron gran lealtad y entrega a la defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, esta guerra por principio dispareja contaba con una planificación estratégica por parte de los Estados Unidos. Santa Anna pensó que el enemigo tomaría la ruta más directa para entrar a la Ciudad de México, y se fortificó en Peñón Viejo; pero, Scott optó por rodear la capital mexicana y entrar a ella por el sur.

