El primer ganado propiamente dicho que se introdujo en Nueva España en grandes cantidades, inmediatamente después de terminada la conquista de México-Tenochtitlan, fue el de cerda; y era lógico que así sucediera. El puerco es de muy fácil transporte; se multiplica mucho en poco tiempo; toda su carne es aprovechable, y salada se conserva indefinidamente en cualquier clima.

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