Los vestigios prehistóricos de Santa María Aztahuacan son una cápsula del tiempo, mostrando huellas de los primeros habitantes de México. Según registros del INAH, dos de los esqueletos humanos más antiguos del país fueron desenterrados aquí en 1953, y mediante técnicas de hidratación de obsidiana, se les ha datado en 9,400 años de antigüedad.

